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DIMENSIÓN EVANGELIZADORA DELA MISIÓN HOSPITALARIA

Identidad y evangelización.

Somos un Instituto de la Iglesia Católica y desde esa identidad eclesial la evangelización se convierte en una dimensión sin la cual dejamos de ser nosotros mismos. De hecho, como Iglesia existimos para evangelizar.

Desde esta realidad, la evangelización no es una dimensión opcional en la vivencia de nuestra misión, sino pasa a ser una dimensión constitutiva de su identidad.

Si acudimos a las fuentes históricas y teológicas, constatamos que la congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús ha nacido para hacer presente el corazón misericordioso de Jesús de Nazaret en el mundo del sufrimiento psíquico.

San Benito Menni y las primerasHermanas comprometieron sus vidas con el enfermo mental,  porque les urgía anunciar a un Dios que es Padre misericordioso que, en Jesús de Nazaret, ofrece al hombre el don de una curación integral.  El criterio teológico integra al sociológico (dar una respuesta a la demanda social de asistencia a las enfermas mentales)  sin perder su primacía.

Pero qué es evangelizar.

Numerosas son las aportaciones del magisterio eclesial sobre este argumento. Se trata de una realidad rica, compleja y dinámica, que abarca muchos elementos o aspectos, orientados – en nuestro caso – a hacer presente al Cristo compasivo y misericordioso del Evangelio en nuestra labor sanitaria. Esto significa que las referencias que orienten nuestra misión deben estar pautadas por el Evangelio, vivido desde la sensibilidad carismática de San Benito Menni y las Hermanas Fundadoras.

No se trata de un evento aislado, basado en animar en nuestros centros ciertos actos religiosos, ni de una declaración de principios sin mayores consecuencias, sino de un proceso que debe impregnar todas las expresiones de nuestra misión, en el que debemos integrar tanto el testimonio de nuestras vidas, como el anuncio explícito de la Buena Noticia, evitando planteamientos reduccionistas.

Testimonio y anuncio deben conformar las vías desde las cuales asumimos la promoción de todo el hombre y de todos los hombres.

En síntesis, estamos llamados a evangelizar sanando (dimensión antropológica de la evangelización) y a sanar evangelizando (dimensión teológica de la evangelización).

 

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