Sólo con una red integrada
de recursos es posible la rehabilitación (Centros de rehabilitación psicosocial,
centros de día, centros de rehabilitación laboral, miniresidencias,
pisos supervisados, pisos de apoyo y plazas en pensiones concertadas), de forma que se
pueda ofrecer a cada persona el recurso que necesite en el momento en que lo necesite.
Pero no sólo es necesaria la existencia de recursos, también es
necesaria la coordinación entre instituciones (recursos de rehabilitación, Servicios
de Salud Mental, Hospital Psiquiátrico, Unidad de Hospitalización
Breve, Servicios Sociales Generales...) y entre profesionales
(psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales,
educadores, enfermeras, auxiliares...); sólo así se puede asegurar que los múltiples
profesionales e instituciones relacionadas con cada persona con enfermedad
mental vayan caminando hacia el mismo fin, un Plan Individualizado de
Rehabilitación.