Tratamiento
psicofarmacológico y rehabilitación psicosocial han de entenderse como dos modos
de intervención con objetivos diferentes pero complementarios entre sí
(Cañamares et al., 2001).
El objetivo fundamental del tratamiento
farmacológico es la mejora de 1ª enfermedad, la reducción de síntomas, la
estabilización sintomatológica; mientras que, complementariamente, el foco
principal de la rehabilitación es el funcionamiento de la persona en su entorno,
la mejora de sus capacidades personales y sociales, el apoyo al desempeño de los
diferentes roles de la vida social y comunitaria, la mejora, en suma, de la
calidad de vida de la persona afectada y de sus familiares, el apoyo a su
participación social en la comunidad de un modo lo más activo, normalizado e
independiente que en cada caso sea posible.