Existe un abanico amplio de diagnósticos
psiquiátricos que comprometen el funcionamiento psicológico y social, aunque
fundamentalmente el centro de nuestra atención es la psicosis.
Además aparece la discapacidad en varias áreas
de la vida del sujeto como en sus autocuidados, la autonomía en su vida
diaria, en el área del autocontrol, de las relaciones con otros, en el
ocio y tiempo libre, o el funcionamiento cognitivo.
Y existe siempre un denominador común: la
cronicidad. Las personas atendidas presentan o se espera una larga evolución
de su trastorno (incluso vital) aunque no lleve emparejado un progresivo
deterioro.