Favorecer la adquisición o recuperación de
habilidades necesarias para el funcionamiento en la comunidad en las mejores
condiciones de normalización posibles y de calidad de
vida.
Potenciar la integración social, apoyando el
funcionamiento más autónomo que sea posible.
Ofrecer seguimiento, apoyo y soporte
social.
Prevenir o disminuir el riesgo de deterioro
psicosocial, marginalización e institucionalización.